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lunes, 23 de mayo de 2011

Las W eluden el descenso

Recuerdo justo hoy que al inicio de esta temporada leí un artículo de análisis realizado por el equipo de periodistas deportivos del diario británico The Guardian. El objetivo del mismo era que cada uno realizara una previsión a diez meses vista de quien sería el campeón, qué equipo sería la revelación y cuáles descenderían. Prácticamente todos colocaron en los puestos 20, 19 y 18 a las ‘W’. ¿Quiénes son las ‘W’? Wigan, West Bromwich, West Ham, Wolverhampton Wanderers. Era una cuestión de pedigrí, de presupuesto, de plantilla, de trayectoria y sobre todo de feeling personal. El porcentaje de acierto al final ha sido del 33,3% pues sólo en la última jornada dos de estas W han escapado de la quema. No se equivocaban mucho, por tanto, los expertos aunque si bien es cierto parece sorpresivo el descenso de Birmingham si se compara su plantilla con la de Wolves o Wigan por ejemplo.

Cinco equipos se jugaban dos plazas de descenso en 90 minutos. Wigan y Blackpool iniciaron la jornada en los puestos calientes y Wolverhampton, Birmingham y Blackburn estaban fuera pero a una mínima distancia. Lo cierto es que durante el transcurso de la jornada y por el baile de resultados, todos los equipos salvo el Blackburn llegaron a estar virtualmente descendidos. Esta es la película de los hechos:

- El Blackburn se pone 2-0 arriba contra el Wolverhampton, lo que dejaba a los de Mick McCarthy en descenso por diferencia de goles. Blackpool estaba en descenso también en aquel momento.
- Tottenham abre el marcador, 1-0 ante el Birmingham y mete a los de Alex McLeish en descenso.
- El Blackpool, que comenzó perdiendo en Old Trafford contra el Manchester, se pone 1-2 y salva el pellejo. Birmingham y Wigan son los equipos en problemas.
- Vuelta a la realidad. El Manchester United despierta y se pone 3-2 ante el Blackpool que vuelve al descenso virtual junto al Birmingham que sigue perdiendo.
- Hugo Rodallega pone el Wigan por delante ante el Stoke en un gol que permite salvar la categoría. Mientras, Craig Gardner empata para el Birmingham. Ahora el descenso es para Wolverhampton y Blackpool.
- Mazazo para los campeones de la Carling Cup. Pavlyuchenko hace el 2-1 y envía al Birmingham a la Championship. El Blackpool, desfondado también baja.

La jornada de la Premier League, en lo que se refiere al descenso, culmina con los descendidos West Ham (33 puntos), Blackpool (39), Birmingham (39) mientras que Wolverhampton (40), Wigan (42) y Blackburn (43) consiguen la permanencia.

Sorprende como mínimo que un equipo de la talla del West Ham haya perdido la categoría de esta manera, con la plantilla que tiene. El club ya venía coqueteando con el descenso en las últimas temporadas y la decisión de traer a Avram Grant, entrenador ducho en las lides de manejar equipos en dificultades no ha sido la solución. Jugadores de talento como Scott Parker, Carlton Cole o Thomas Hitzlsperger no han sido suficientes para garantizar a los de Londres una temporada algo más decente. Lo del Blackpool era algo que se veía venir. Me recuerda mucho a la temporada que hizo el Burnley el año anterior. Ambos son conjuntos de ciudades pequeñas, sin tradición Premier League, que no invirtieron mucho en jugadores y que contaban con aficiones apasionadas por el fútbol. Tanto Burnley como Blackpool tuvieron momentos de buen fútbol y resultado e incluso tumbaron a algún grande pero al final la lógica se impone y si no inviertes en calidad, la Championship te espera irremisiblemente. Habrá que ver qué pasa con Charlie Adam, muy pretendido por clubes de Premier League, y con el entrenador Ian Holloway, artífice del ascenso y querido por la grada. Finalmente, la sorpresa con mayúsculas, la pérdida de categoría del Birmingham. Plantilla más que decente, entrenador experimentado y de caché y además venía de ganar al Arsenal la Carling Cup. ¿Qué ha pasado? Ni el Birmingham era tan bueno entonces ni tan malo ahora. Esta es la historia de un éxito mal digerido. La gloria le vino demasiado temprano a los de McLeish que se mostraron tremendamente irregulares desde aquel fin de semana de finales de febrero. El golpe que se lleva el equipo es duro y está por ver cómo se reponen.

Muy contento estoy de que el Wigan permanezca en la Premier League, sobre todo por su entrenador, Roberto Martínez. Este personifica la imagen del español entendido en fútbol, apasionado por el deporte hasta el punto de dejar su país y hacerse un nombre en el extranjero. La labor de Martínez, que ha salvado de la quema al Wigan dos veces, es sublime y probablemente tenga casi tanto mérito como la Liga de Campeones que Rafa Benítez ganó al Milan o cualquier título que el 'Txingurri' Valverde haya ganado al frente del Olympiakos. Por plantilla el Wigan debería ser equipo de descenso. Martínez se ha quejado de que sus estrellas han sido ‘tocadas’ por los grandes de la Premier y eso ha desestabilizado al grupo. Pese a perder cada año a un gran jugador (Valencia, Palacios y Baines) el español ha sabido imprimir carácter al equipo. Eso sí, por mucho que lo intente Martínez, este año perderá a sus dos baluartes: Hugo Rodallega y Charles N’Zogbia. Por su parte, Wolverhampton Wanderers ha coqueteado con el descenso por segundo año consecutivo. La filosofía Mick McCarthy sigue sin cambiar. Un equipo comprometido, sin estrellas y batallador. Bien haría el irlandés en mantener a O’Hara y Hunt en la plantilla y fichar algo porque sino el próximo año quizás no tenga tanta suerte.

lunes, 21 de febrero de 2011

Leyton Orient, el pequeño gran damnificado del cambio de estadio del West Ham

Hace algunas semanas que se dio carpetazo a la disputa que Tottenham Hotspurs y West Ham mantenían por hacerse con el estadio olímpico de Stratfford. La comisión creada para tomar la decisión, que contaba entre otros con representantes políticos de la zona y la sociedad propietaria del inmueble, se inclinó por la propuesta de los Hammers. De esta forma, se optó por la propuesta más conservadora y menos problemática, habida cuenta de que entre las pretensiones del Tottenham Hotspurs estaban derruir la pista de atletismo e instalarla en el estadio del Crystal Palace (Selhurst Park), con objeto de no eliminar el legado olímpico de Londres 2012. El proyecto grandilocuente y multimillonario del Tottenham, que estaba apoyado por la multinacional AEG, fue tumbado pero la polémica iniciada por la disputa entre estos dos clubes de la Premier League sigue abierta, aunque en este caso hay un cambio de protagonistas. El Leyton Orient, club de la League One que estos días se enfrenta al Arsenal en octavos de final de la FA Cup, ha entrado en liza recrudeciendo el debate. Este pequeño club, vecino del West Ham, entiende que será el gran damnificado del cambio de estadio de sus rivales de la Premier League.

Gráfico: Elaboración propia sobre un pantallazo de google maps.


Es difícil sobrevivir cuando tu vecino juega en la élite y tu no. Más todavía lo es cuando tu vecino rico recibe como regalo un estadio vanguardista. El Leyton Orient defiende que la llegada del West Ham a Stratford supondrá una auténtica sangría al club, que le hará perder seguidores y por tanto ingresos en materia de abonos y entradas por partido. El presidente de este club del este de Londres ha reclamado una contraprestación al tiempo que ha dejado caer que de haber sido el Tottenham el nuevo inquilino del inmueble el daño habría sido bastante menor. Entre las posibles formas de callar las protestas del modesto club de la League One estaría recibir un porcentaje de los ingresos por abonos del West Ham, algo totalmente utópico y nunca antes visto.

No han querido entrar al trapo, de momento, los del West Ham, que se están frotando las manos luego de haber vencido a Tottenham Hotspurs en una dura pugna por hacerse con el estadio. Ahora bien, no le vendría mal al club de David Gold y David Sullivan en pensar más en el presente que en el futuro si no quieren tener un estadio de Premier League para un equipo de Championship. Eso sí, algo han dejado caer para descargar de razones al Leyton Orient. Algo como que hace un par de años eran los dirigentes del Leyton Orient los que estaban pensando moverse, a Harlow (condado de Essex), y que si eso tenían en mente hacer sería que no les importaba tanto la localización de su sede social.

Tenga razón o no el Leyton Orient, del que como poco se puede decir que se carga de argumentos más bien peregrinos, el problema es el de encontrar el organismo que debe ejercer como mediador en este conflicto. No puede ser la Premier League, puesto que el Leyton Orient es de la Championship y tampoco puede ser la Football League (que engloba a todas las categorías del fútbol inglés fuera de la élite) puesto que el West Ham es un club Premier League. Todas las miradas señalan a la FA, la federación de fútbol inglesa, que acaba de renovar a su director general. Nunca un cambio de estadio hizo correra tal cantidad de tinta.

viernes, 14 de enero de 2011

Los Spurs arriesgan su identidad

En ningún otro país como en Inglaterra existe una conexión tan importante entre un club de fútbol y un barrio. Los orígenes de un equipo de fútbol son sagrados por lo que cualquier decisión de futuro debe estar acorde con la historia y la tradición. ¿Se imaginan al Real Madrid abandonando el Santiago Bernabéu y marchándose a la Ciudad Deportiva Alfredo di Stéfano, en el entorno de San Sebastián de los Reyes, y cambiando su denominación por la de Real San Sebastián de los Reyes? Una locura impensable. Recientemente el RCD Español abandonó Montjuic para instalarse en el nuevo estadio Cornellá-el Prat, dejando un barrio para asentarse en otro. Nadie protestó. No hubo mayor revuelo. Sí que ha creado mayor crispación cuando se ha dejado caer que el Atlético de Madrid podría abandonar el Vicente Calderón para mudarse a otro estadio de mayor capacidad en algún otro punto de Madrid. No obstante, la denominación del club no estaría en entredicho en ningún caso. Nuestro protagonista hoy es el Tottenham Hotspurs quien se propone cambiar su vetusto estadio por otro situado en un barrio diferente, desatando así un clima de crispación social que podría incluso acabar con un cambio de nombre del club. ¡Empezamos!

 
Crisis. El cambio de feudo puede provocar una crisis.

White Hart Lane ha sido el hogar del Tottenham Hotspurs desde 1899 pero sus 36.310 asientos no son suficientes para satisfacer a la gran masa social de los Lillywhites por lo que de un tiempo acá se reactivaron los planes para cambiar de estadio. Incrustado dentro del populoso barrio norteño de Tottenham la identidad entre vecindario y club es total prácticamente desde su fundación. David Lammy, político local y representante del barrio en el Parlamento Británico, recuerda que el equipo fue fundado hace 120 años por un grupo de jóvenes en la iglesia Hallows, situada en el corazón de Tottenham. La intención inicial de los propietarios no era la de marcharse de Haringey –distrito que engloba al barrio de Tottenham- por lo que se determinó el coste de la demolición y reconstrucción en el entorno del actual recinto. La mareante cifra de 450 millones de Libras obligó a los rectores del club a buscar un plan B. Un más que polémico plan B. Esta segunda opción saldría por un costo que ronda los 250 millones de Libras en lo que sería una operación más que rocambolesca. Tottenham propone que una vez finalizadas las Olimpiadas que Londres acogerá en 2012 se destruya parte de las gradas del estadio olímpico de Stratford para eliminar la pista de atletismo y dotar de más capacidad al recinto –hasta 60.000 asientos-. Al mismo tiempo, como contraprestación y para mantener un legado olímpico en Londres, se pagaría por adaptar el estadio del Crystal Palace en Selhurst Park a las necesidades del atletismo. Ocurre que el West Ham, cuyo campo Upton Park se ha quedado pequeño, busca también un cambio de domicilio y ha sido el más rápido en proponer instalarse en el futuro estadio olímpico de Stratford. Además, la distancia entre el actual feudo del West Ham y Stratford es de apenas una parada de metro. Inversores y multinacionales como AEG apoyan el proyecto del Tottenham mientras que las autoridades políticas y representantes de Londres 2012 se posicionan a favor de la opción West Ham porque se respetaría el actual diseño del estadio olímpico. La batalla está servida.

No sólo tiene el Tottenham que ganarse el favor de los políticos para imponerse a la oferta del West Ham, también tendrá que afrontar el descontento social que existe en el barrio que lleva el nombre del club si finalmente recibe el visto bueno para su traslado. La marcha del entorno de Tottenham podría acabar con el equipo perdiendo esta denominación por la de Stratford Spurs. El anteriormente mencionado representante de Tottenham en el Parlamento Británico ha anunciado que llevará al club a los tribunales si se deja el barrio e insiste en mantener su denominación. Lammy, quien fuera ministro de la propiedad intelectual en el anterior gobierno Laborista, ha buscado el consejo legal de expertos en la materia y según el rotativo The Guardian, se le ha comunicado que tiene todas las de ganar en un posible juicio. “Un club situado en el otro lado de Londres con este nombre no representa para nada los intereses de la comunidad de Tottenham y yo batallaré porque eso no ocurra”, espetó el miembro del Parlamento. El cambio de estadios, si llega a producirse, se realizaría con miras a afrontar la temporada 2015-2016.

Existe ya un precedente en el fútbol británico con una problemática de esta materia. El histórico Wimbledon FC ganador de una FA Cup y en el que alguna vez jugaron míticos como Peter Shilton y Lawrie Sánchez desapareció hace ahora siete años luego de un cambio de residencia. La ciudad- dormitorio de Milton Keynes al norte de Londres y sin equipo representativo en los altos niveles del fútbol inglés ofreció al Wimbledon FC su estadio y sus instalaciones si se movían allí. Los dirigentes, pese a la oposición de su masa social, accedieron. La polémica decisión acabó con la desaparición del club y la fundación de los actuales Milton Keynes Dons de la League One (Equivalente a 2ºB). A su vez los enfadados aficionados del extinto club, sintiéndose traicionados, fundaron el actual AFC Wimbledon que juega en la Conference, una liga menor muy por debajo de la 3º División española.

No siempre los cambios de estadio acabaron tan mal. Ni los polémicos ni los no polémicos, claro está. El Arsenal FC, por ejemplo, fue fundado en 1886 en Woolwich, muy al sur de Londres y poco después, en 1913 decidió trasladarse a su entorno actual, en la zona norte de Londres. La mudanza fue, entonces, más radical que la que ahora propone el Tottenham. Cierto que ello ocurrió tres décadas después de la fundación cuando no existía una uniformidad de competiciones domésticas. Así, los Gunners jugaron primero en Highbury y luego se cambiaron al Emirates Stadium, pero ambos en la misma zona por lo que no hubo ningún tipo de reacción adversa de los aficionados. Por su parte, el Manchester City abandonó Maine Road, bastante cercano a la casa de sus rivales Manchester United, para trasladarse a otro barrio de Manchester donde ahora juegan en el City of Manchester. Finalmente una hipótesis de futuro: la del Liverpool. El club del Mersey tiene decidido un cambio de estadio y previsiblemente, si las autoridades municipales acaban dando el visto bueno, se moverán a Stanley Park, unos metros al Norte del actual Anfield consiguiendo, de esta forma, tener un recinto de mayor capacidad que los 45.362 actuales. La letra pequeña es que el cambio de feudo llevaría implícito compartir el estadio con sus rivales del Everton, situados justo al otro lado de Stanley Park.