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lunes, 9 de abril de 2012

Di Matteo no se casa con nadie

Roberto di Matteo rescribe el guión cada vez. No hace ni un mes que accedió al cargo de primer entrenador del Chelsea –con carácter interino- pero parece que su fórmula está dando buenos resultados. Es aventurado intentar adivinar qué se le pasa por la cabeza al italiano porque no deja de hacer cambios, retoques y conjeturas. En el Manchester United sabemos que de Gea, Evans, Evra, Carrick y Rooney juegan el 95% de los encuentros mientras que en el Etihad Stadium todos saben que Hart formará en puerta con Kompany y Lescott como centrales, Yaya Touré en el centro del campo y el Kun Agüero arriba. En el Liverpool de Kenny Dalglish también hay fijos: Reina, Skrtel, José Enrique, Gerrard, Kuyt y Suárez. Podría seguir hasta llegar por cubrir a todos los equipos de la Barclays Premier League. Bueno, todos menos este Chelsea. Roberto di Matteo ha implantado una nueva seña de identidad esa de que “aquí juegan todos”. Y es que salvo el cancerbero Petr Cech, que ha salido de inicio en los nueve encuentros dirigidos por el italiano, ningún otro jugador de campo ha repetido presencia consecutiva en todos esos choques.

Presión. Di Matteo tiene ante sí dos meses para cumplir objetivos.
Cuando uno reflexiona sobre este hecho la primera idea es que al tratarse de un entrenador nuevo quiere probar a un máximo número de jugadores para confeccionar un once de garantías. Pero claro, no hay que olvidar que Di Matteo lleva en el Chelsea desde principios de temporada, recalando en el club de la mano de André Villas- Boas para ejercer de segundo técnico. No nos engañemos, el italiano conoce mejor que nadie hasta el último de los jugadores del plantel. Bueno, también es verdad que el Chelsea es una de las escuadras con una media de edad más alta y claro está, los años no pasan en balde. Algunos de los pilares fundamentales del equipo han sufrido lesiones (Lampard y Terry principalmente) mientras que otros no terminaban de encontrar su estado de forma (Drogba, Luiz y sobre todo Torres). Y luego, es preciso señalar que con el desarrollo de la competición se producen expulsiones y hay sanciones por acumulación de cartulinas amarillas.

Dicho todo esto no creo que ninguna de las razones anteriormente expuestas hayan sido la base utilizada por di Matteo para poner en marcha esta estrategia suya. Si acaso ha sido importante la presencia del Chelsea en tres competiciones (Liga, FA Cup y Liga de Campeones) la que ha obligado al técnico a rotar. Pero una cosa es rotar y otra lo que di Matteo está haciendo en Stamford Bridge. Algo de respeto a los pesos pesados del vestuario debe haber, digo yo. Una vez despedido Villas- Boas se ha sabido que su relación con algunas vacas sagradas no era la mejor –con Lampard tuvo sus más y sus menos- y pienso yo que Di Matteo es un diplomático consumado.

Una de las señales que invita a pensar que la idea de Di Matteo de dar minutos a todos los jugadores posibles es que ha realizado los tres cambios en todos y cada uno de los encuentros que ha dirigido. Hasta 20 jugadores ha utilizado el técnico transalpino en estos nueve encuentros (1 portero, 8 defensas, 6 centrocampistas y 5 delanteros). Oriol Romeu es junto al portero suplente Ross Turnbull el único jugador que no ha disfrutado de minutos de la mano del ex del West Bromwich Albion. Otra curiosidad es que el medio portugués Raúl Meireles es el jugador que más veces ha sido sustituido (en cuatro ocasiones).

¿Cuáles son los efectos positivos y negativos de jugar sin un once definido?

La sapiencia futbolística permite pensar que cuanto más conjuntados están unos jugadores mejor rendimiento darán al equipo. Cuántas veces se ha dicho que tal equipo juega con los ojos cerrados o que cuales jugadores se entienden de maravilla. Eso se lo pierde el Chelsea. Por otro lado, no garantizar a nadie la titularidad absoluta debería servir de acicate para todos con objeto de dar el máximo y repercutir positivamente en el equipo. Más allá de todo esto, a mi modo de entender, no contar con un once definido es sinónimo de alguien que no tiene las ideas nada claras. Ningún equipo ha llegado a las más altas cotas utilizando 20 jugadores casi cada partido. La básica de las rotaciones es que éstas se materializan en encuentros a priori fáciles o en competiciones infravaloradas por los técnicos. De otro lado, esta técnica de Di Matteo sirve para ponérselo más bien dificil a sus rivales ya que a la hora de preparar el encuentro no saben bien si van a enfrentarse a una delantera tipo Kalou, Torres y Mata u otra tipo Drogba, Mata y Sturridge.

Variedad. Di Matteo no ha repetido once y ha utilizado hasta 20 jugadores en estos 9 partidos. / Elaboración propia

Lo cierto es que hasta el momento ni el más exigente de los aficionados ‘Blues’ como es el mandamás Roman Abramovich puede quejarse de la labor de Di Matteo. Los resultados están llegando, a trancas y barrancas, y el equipo ha conseguido desembarazarse de Nápoles y Benfica, alcanzando las semifinales de la Liga de Campeones al tiempo que se intenta no perder comba en la lucha por las plazas europeas en la Premier League. Cierto es que el juego de este Chelsea no convence a nadie. Hoy por hoy no hay ningún jugador que sobresalga en este equipo y la falta de un mediocampista de creación que surta de balones arriba lo están notando mucho sus delanteros.

Pocos son los que creen que los Cech, Terry, Lampard y compañía van a conseguir eliminar al FC Barcelona. Quizás sí tengan más opciones con la FA Cup, de la que se jugarán el ser o no ser este fin de semana precisamente. Serán unas semifinales contra el Tottenham Hotspurs en Wembley; un encuentro que les llega a ambos en un estado de forma un tanto irregular –quizás peor estén en White Hart Lane. Así, el Chelsea con Di Matteo acumula seis victorias -3 en liga y otras tantas en Liga de Campeones- , dos empates y una derrota.

No lo tendrá fácil el Chelsea en la Premier League ya que acaba de ser superado por un enrrachado Newcastle. El Arsenal está algo destacado en la tercera plaza y si nada lo remedia parece que tanto Tottenham como Newcastle como Chelsea pugnaran por la última plaza de Liga de Campeones. El premio menor para los perdedores de esta lucha será la Europa League.

Igualmente dificil será para Di Matteo conservar su puesto en el banquillo de los ‘Blues’. Imagino que el italiano intentará, por mínima que sea la posibilidad, convencer a Abramovich de que es el hombre idóneo para devolver la gloria a los londinenses. Acabar la temporada con un título bajo el brazo ayudaría, sobre todo si es la ‘Champions’. Ahora bien, todos conocemos a Abramovich y su predilección por contar con técnicos de caché y reconocido prestigio. Aquí Di Matteo no entra, todavía –se le ven hechuras de técnico con futuro. Ya se habla de una terna de candidatos entre las que se encuentra el francés Laurent Blanc, que podría dejar su cargo como seleccionador francés después de la Eurocopa de Polonia y Ucrania.

jueves, 9 de febrero de 2012

El último 'affaire' Terry se cobra su primera víctima

No es Eric Cantona, ni tampoco Dennis Wise. No existe evidente parecido con Paul Gascoigne y tampoco es exactamente Wayne Rooney. Sin embargo John Terry comparte algo con los anteriores y es ser un auténtico ‘Enfant Terrible’ de los terrenos de juego del fútbol inglés. Lo suyo no es la excentricidad ni tampoco es llamar la atención. Simple y llanamente, él se busca sus propios problemas. El defensa del Chelsea es uno que tropieza dos veces con la misma piedra y que parece vivir cómodamente en el terreno de la polémica extradeportiva. Pues bien, como si del ajedrez se tratara, en donde el ataque a una pieza rival puede llegar a suponer indirectamente que el enemigo se cobre una pieza propia, el último affaire de John Terry acaba de provocar el primer daño colateral: la dimisión del seleccionador Fabio Capello.

La trayectoria deportiva de John Terry ha estado jalonada de polémicas, escándalos y altercados. En sus inicios se vio influenciado negativamente por la estela del más que controvertido mediocampista inglés Dennis Wise. Raro era el mes en el que The Sun o Daily Star no publicaran fotos o crónicas de las juergas de estos dos en la noche de Londres. Eso cuando no agredían a alguien o eran acusados de asalto. Con la salida de Wise y otros veteranos como Leboeuf, Desailly, Vialli y otros, a Terry le llegó la madurez. Incluso José Mourinho decidió nombrarle capitán. Durante unos años la vertiente gamberra del central quedó aparcada. Luego este volvió a salir a la palestra luego de que se descubriera que, por su cuenta y sin conocimiento del club, cobraba a aficionados por hacerles entrar en las instalaciones del club y presentarles a algunos jugadores. No mucho después fue su padre quien manchó el nombre de la familia después de ser descubierto por un periodista de investigación del News of the World vendiendo cocaína. Edward Terry, que así se llama su padre, admitió su culpabilidad en los tribunales y fue condenado. La más reciente diablura de Terry ocurrió en los prolegómenos del Mundial de Sudáfrica 2010 cuando se descubrió que este había mantenido un affaire con la ex compañera sentimental de Wayne Bridge, ex compañero suyo de vestuarios en el Chelsea y por entonces jugador del Manchester City. Aunque la fémina en cuestión estaba separada de Bridge, ambos mantenían hijos en común, algo que encendió más el asunto. Por aquella historia el jugador del Manchester City anunció que no iría a la selección para no compartir vestuario con Terry. Ello creó un ambiente enrarecido entre los habituales de los ‘Pross’ convirtiendo el vestuario entre aquellos a favor de Terry y aquellos que estaban en contra. Se habló más de aquello que de la convocatoria de Fabio Capello para el Mundial.

La última (supuesta) fechoría deja a Terry como un racista. Es necesario andar con todas las precauciones del mundo puesto que es un asunto que está en proceso de ser juzgado. Todo ocurrió en Loftus Road, el estadio del Queens Park Rangers, hace algunos meses cuando el Chelsea visitó al equipo local en partido de liga. En un encontronazo entre el Terry y el jugador del QPR Anton Ferdinand –a la sazón hermano de Río Ferdinand, jugador del Manchester United y segundo capitán de Inglaterra- el defensa Blue habría insultado y realizado comentarios racistas dirigidos a su entonces rival. Incluso, supuestamente, circulaba por Internet un video en el que se mostraba con cierta nitidez como Terry realmente vejaba a Ferdinand, aludiendo al color de piel del segundo. Inglaterra es un país bastante sensibilizado con el racismo por lo que esta polémica ocupó las primeras páginas de los diarios y medios de comunicación y ha trascendido a los juzgados y al hecho de que se cuestionara la idoneidad de que Terry representara a Inglaterra como capitán de la selección.

Y llegamos al punto que ha motivado la marcha de Capello. Don Fabio llevaba tras de sí varias estocadas cual toro de Mihura. Su trayectoria como seleccionador inglés no ha estado tampoco exenta de polémica. Y es que pese a toda la expectación y confianza con la cual los Pross afrontaban la cita mundialista se diluyó rápidamente por el penúltimo affaire Terry y por el rendimiento de los jugadores en Sudáfrica.

Dentro de este ambiente de alegría y positivismo los directivos responsables de la selección decidieron renovar a Capello antes del mundial, aumentando su sueldo y su cláusula de despido. La rumorología decía que clubes italianos estaban detrás del técnico para hacerse con sus servicios después del mundial. Aquello que pareció un sensato y magistral movimiento en los despachos desembocó en una mini-crisis. De repente los ingleses se habían dado cuenta de que Capello no era un nuevo Alf Ramsey que les iba a llevar a tocar las mieles del éxito como en el 1966. Pero claro, despedirle les iba a costar un ojo de la cara así que aguantaron con él. Le hicieron prometer que haría limpieza en el vestuario y que iba a dar la manija del equipo a los jóvenes. Con más o menos dificultades los ingleses se clasificaron para le Euro de Ucrania y Polonia y parecía que las aguas volvían a la calma.

David Bernstein y Fabio Capello en la previa de un partido de clasificación.


Pero el nuevo affaire Terry y el estado de crispación que ha provocado en la opinión pública ha obligado a los ejecutivos a tomar la decisión de quitarle la capitanía al defensa del Chelsea, todo ello sin el consentimiento del seleccionador, manager y máximo responsable deportivo. Capello había quedado desautorizado. El técnico italiano apostaba por esperar al dictamen de la justicia para tomar una decisión. Pero claro, ello no iba a ocurrir hasta después del Europeo. Mientras, la postura de los ejecutivos era que a un jugador que había manchado su nombre en tantas ocasiones no podía dársele el beneficio de la duda. Así, Capello recurrió a la televisión italiana, la RAI, para despotricar contra los ejecutivos de traje y despacho por haberle ‘puenteado’ y eso no gustó nada en el seno de la Football Association. Incluso se llegaron a filtrar informaciones que afirmaban que el comportamiento del técnico suponía una ruptura del contrato y de sus obligaciones. Dentro de este ambiente enrarecido llegó una reunión al más alto nivel entre la parcela técnica de la selección (Capello y su mano derecha Franco Baldini) y los responsables ‘políticos’ (David Bernstein y Alex Horne, presidente y secretario general, respectivamente). Una parte ardía en deseos de ‘cargarse’ a Capello desde hace tiempo y ahora aún más por no seguir la línea ‘política’ de despojar a Terry de la capitanía, mientras que el técnico convencido desde hace tiempo que sus días con Inglaterra están contados y que no tiene el apoyo de la prensa, ni de los directivos veía con buenos ojos una ruptura amistosa de su relación contractual.

Este es para mí un triste final a la aventura de Capello como técnico inglés. El ex de Milan, Real Madrid y Roma se merecía, como mínimo, acudir al Europeo. Igualmente pienso que este no era un técnico adecuado para una selección como la inglesa. Inglaterra es un país muy particular, con su idiosincrasia y una forma muy especial de ver el fútbol. Ningún entrenador foráneo (fuera del espacio Reino Unido) jamás llegará a sacar el máximo rendimiento a esos jugadores. Primero porque hace falta conocer el fútbol que practican los ingleses. Es el mismo toda la vida y no van a cambiar su estilo. Después porque hace falta ganarse a los jugadores y difícilmente eso va a ocurrir si no se domina el mismo idioma. Únicamente una personalidad fuerte y marcada como la de Mourinho tendría papeletas para funcionar. Luego, claro está, tener un buen entrenador no es garantía de nada, porque son los jugadores los que sacan adelante una competición. Y eso, amigos ingleses, es harina de otro costal…