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lunes, 9 de abril de 2012

Di Matteo no se casa con nadie

Roberto di Matteo rescribe el guión cada vez. No hace ni un mes que accedió al cargo de primer entrenador del Chelsea –con carácter interino- pero parece que su fórmula está dando buenos resultados. Es aventurado intentar adivinar qué se le pasa por la cabeza al italiano porque no deja de hacer cambios, retoques y conjeturas. En el Manchester United sabemos que de Gea, Evans, Evra, Carrick y Rooney juegan el 95% de los encuentros mientras que en el Etihad Stadium todos saben que Hart formará en puerta con Kompany y Lescott como centrales, Yaya Touré en el centro del campo y el Kun Agüero arriba. En el Liverpool de Kenny Dalglish también hay fijos: Reina, Skrtel, José Enrique, Gerrard, Kuyt y Suárez. Podría seguir hasta llegar por cubrir a todos los equipos de la Barclays Premier League. Bueno, todos menos este Chelsea. Roberto di Matteo ha implantado una nueva seña de identidad esa de que “aquí juegan todos”. Y es que salvo el cancerbero Petr Cech, que ha salido de inicio en los nueve encuentros dirigidos por el italiano, ningún otro jugador de campo ha repetido presencia consecutiva en todos esos choques.

Presión. Di Matteo tiene ante sí dos meses para cumplir objetivos.
Cuando uno reflexiona sobre este hecho la primera idea es que al tratarse de un entrenador nuevo quiere probar a un máximo número de jugadores para confeccionar un once de garantías. Pero claro, no hay que olvidar que Di Matteo lleva en el Chelsea desde principios de temporada, recalando en el club de la mano de André Villas- Boas para ejercer de segundo técnico. No nos engañemos, el italiano conoce mejor que nadie hasta el último de los jugadores del plantel. Bueno, también es verdad que el Chelsea es una de las escuadras con una media de edad más alta y claro está, los años no pasan en balde. Algunos de los pilares fundamentales del equipo han sufrido lesiones (Lampard y Terry principalmente) mientras que otros no terminaban de encontrar su estado de forma (Drogba, Luiz y sobre todo Torres). Y luego, es preciso señalar que con el desarrollo de la competición se producen expulsiones y hay sanciones por acumulación de cartulinas amarillas.

Dicho todo esto no creo que ninguna de las razones anteriormente expuestas hayan sido la base utilizada por di Matteo para poner en marcha esta estrategia suya. Si acaso ha sido importante la presencia del Chelsea en tres competiciones (Liga, FA Cup y Liga de Campeones) la que ha obligado al técnico a rotar. Pero una cosa es rotar y otra lo que di Matteo está haciendo en Stamford Bridge. Algo de respeto a los pesos pesados del vestuario debe haber, digo yo. Una vez despedido Villas- Boas se ha sabido que su relación con algunas vacas sagradas no era la mejor –con Lampard tuvo sus más y sus menos- y pienso yo que Di Matteo es un diplomático consumado.

Una de las señales que invita a pensar que la idea de Di Matteo de dar minutos a todos los jugadores posibles es que ha realizado los tres cambios en todos y cada uno de los encuentros que ha dirigido. Hasta 20 jugadores ha utilizado el técnico transalpino en estos nueve encuentros (1 portero, 8 defensas, 6 centrocampistas y 5 delanteros). Oriol Romeu es junto al portero suplente Ross Turnbull el único jugador que no ha disfrutado de minutos de la mano del ex del West Bromwich Albion. Otra curiosidad es que el medio portugués Raúl Meireles es el jugador que más veces ha sido sustituido (en cuatro ocasiones).

¿Cuáles son los efectos positivos y negativos de jugar sin un once definido?

La sapiencia futbolística permite pensar que cuanto más conjuntados están unos jugadores mejor rendimiento darán al equipo. Cuántas veces se ha dicho que tal equipo juega con los ojos cerrados o que cuales jugadores se entienden de maravilla. Eso se lo pierde el Chelsea. Por otro lado, no garantizar a nadie la titularidad absoluta debería servir de acicate para todos con objeto de dar el máximo y repercutir positivamente en el equipo. Más allá de todo esto, a mi modo de entender, no contar con un once definido es sinónimo de alguien que no tiene las ideas nada claras. Ningún equipo ha llegado a las más altas cotas utilizando 20 jugadores casi cada partido. La básica de las rotaciones es que éstas se materializan en encuentros a priori fáciles o en competiciones infravaloradas por los técnicos. De otro lado, esta técnica de Di Matteo sirve para ponérselo más bien dificil a sus rivales ya que a la hora de preparar el encuentro no saben bien si van a enfrentarse a una delantera tipo Kalou, Torres y Mata u otra tipo Drogba, Mata y Sturridge.

Variedad. Di Matteo no ha repetido once y ha utilizado hasta 20 jugadores en estos 9 partidos. / Elaboración propia

Lo cierto es que hasta el momento ni el más exigente de los aficionados ‘Blues’ como es el mandamás Roman Abramovich puede quejarse de la labor de Di Matteo. Los resultados están llegando, a trancas y barrancas, y el equipo ha conseguido desembarazarse de Nápoles y Benfica, alcanzando las semifinales de la Liga de Campeones al tiempo que se intenta no perder comba en la lucha por las plazas europeas en la Premier League. Cierto es que el juego de este Chelsea no convence a nadie. Hoy por hoy no hay ningún jugador que sobresalga en este equipo y la falta de un mediocampista de creación que surta de balones arriba lo están notando mucho sus delanteros.

Pocos son los que creen que los Cech, Terry, Lampard y compañía van a conseguir eliminar al FC Barcelona. Quizás sí tengan más opciones con la FA Cup, de la que se jugarán el ser o no ser este fin de semana precisamente. Serán unas semifinales contra el Tottenham Hotspurs en Wembley; un encuentro que les llega a ambos en un estado de forma un tanto irregular –quizás peor estén en White Hart Lane. Así, el Chelsea con Di Matteo acumula seis victorias -3 en liga y otras tantas en Liga de Campeones- , dos empates y una derrota.

No lo tendrá fácil el Chelsea en la Premier League ya que acaba de ser superado por un enrrachado Newcastle. El Arsenal está algo destacado en la tercera plaza y si nada lo remedia parece que tanto Tottenham como Newcastle como Chelsea pugnaran por la última plaza de Liga de Campeones. El premio menor para los perdedores de esta lucha será la Europa League.

Igualmente dificil será para Di Matteo conservar su puesto en el banquillo de los ‘Blues’. Imagino que el italiano intentará, por mínima que sea la posibilidad, convencer a Abramovich de que es el hombre idóneo para devolver la gloria a los londinenses. Acabar la temporada con un título bajo el brazo ayudaría, sobre todo si es la ‘Champions’. Ahora bien, todos conocemos a Abramovich y su predilección por contar con técnicos de caché y reconocido prestigio. Aquí Di Matteo no entra, todavía –se le ven hechuras de técnico con futuro. Ya se habla de una terna de candidatos entre las que se encuentra el francés Laurent Blanc, que podría dejar su cargo como seleccionador francés después de la Eurocopa de Polonia y Ucrania.

lunes, 12 de diciembre de 2011

El Basilea rompe con la infalibilidad del United

La Liga de Campeones ha perdido esta semana a dos grandes animadores de la competición. Sorpresivamente el Manchester United de sir Alex Ferguson se hizo eliminar a manos del modesto FC Basilea de Suiza, mientras que el Manchester City se despidió con una victoria que nada sirvió porque el Nápoles no falló. La caída de otros equipos de pedigrí europeo como el Valencia y el Oporto dejan bastante claro que un año más Real Madrid y Barcelona son los claros candidatos al título.

Los diablos rojos han sido siempre un valor seguro en la Liga de Campeones. Es el único equipo capaz de rivalizar con el Barcelona en resultados y rendimiento en esta competición en la última década, no en vano ha estado presente en tres de las últimas cuatro finales de la Liga de Campeones – y ganando una de ellas. Ahí es nada. Sin embargo más impresionante todavía es el record que este equipo tiene en la fase de grupos de la máxima competición europea. En los últimos diez años, el Manchester United ha avanzado a la fase de eliminatorias en todas las temporadas salvo en una y ha sido primero de grupo en siete ocasiones. Como decía, un club a la misma altura que el Fútbol Club Barcelona, que se ha demostrado intratable para todos y cuantos clubes se han cruzado en su camino en la fase de grupos de la Liga de Campeones. Solamente Deportivo de la Coruña en la temporada 2001/2002 y el Olympique de Lyon en la 2004/2005 osaron romper el dominio de los de Manchester encabezando el grupo al final de las seis jornadas.

El United ha logrado ser primero de grupo en siete ocasiones en los últimos diez años. Gráfico: elaboración propia
Así, hacía seis años que el Manchester United no se despedía de la máxima competición continental a las primeras de cambio. Entonces los ‘Diablos Rojos’ quedaron encuadrados en un grupo más difícil que el de ahora, con Villareal –que acabó primero - Benfica y Lille. Entonces, como ahora, a los de Alex Ferguson les pesó haber empatado tanto y no haber sacado más rédito a sus partidos a domicilio. Personalmente creo que el hecho de que el Manchester City haya puesto en tela de juicio la supremacía del United en la Premier League ha tocado muy mucho la moral de los pupilos de Alex Ferguson, que en su trayectoria ‘champions’ se han mostrado un equipo descentrado, indolente y poco sólido. No haber podido batir al Basilea (3-3 en Old Trafford y derrota 2-1 en Suiza) ha sido sin duda el factor clave en la eliminación dado que al final se han disputado con los helvéticos la segunda plaza de grupo. Incluso en sus partidos con la cenicienta del grupo, el Otelul Galati rumano, el United tuvo que sufrir para abrir el marcador y llevarse los tres puntos. No era, desde luego, un buen presagio de lo que le iba a ocurrir en su último partido de grupo en Basilea.

El Manchester United podía haber amarrado su clasificación en Old Trafford sacando los tres puntos del complicado choque ante el Benfica de la penúltima jornada. Sin embargo los lisboetas cuajaron un gran partido y no dejaron al Manchester despegarse del marcador. Así nos plantamos en la primera ‘final’ de los Rooney, Nani, De Gea y compañía. Nadie podía esperarse que el Manchester United quedara fuera. No, porque con empatar les valía. No, porque el Basilea nunca había ganado al United y nunca se había clasificado para octavos de final. No, porque el Manchester United era un valor seguro en la ‘champions’.

El equipo jugó con fuego. Pecó de autosuficiente y no supo reaccionar ante la adversidad. Un modesto equipo sin estrellas rutilantes pero movido por la ilusión de tumbar un grande y hacer historia acabó, gracias a su solidez defensiva y una inusitada efectividad goleadora, con el Manchester United.

Hasta ahora ningún equipo había podido hacer sombra al Manchester United y por tanto no habían salido a la luz los defectos de este gran equipo. Pero la irrupción del Manchester City y la altísima competitividad existente en la Premier League está precipitando los acontecimientos. Me atrevo a dibujar paralelismos entre el Manchester United y el Chelsea, los últimos dominadores de la liga inglesa, que están viendo como tienen cada vez más un equipo envejecido en el que los jóvenes no están demostrando tener la calidad suficiente como para tomar el relevo. Pensaba que la tempranera caída en Liga de Campeones podía hacer temblar los cimientos del proyecto Ferguson, pero no. No habrá renovación en el banquillo a menos que él mismo decida marcharse.

Ahora al United le queda la Europa League, un mal menor, donde tiene la motivación de poder encontrar a sus rivales, el Manchester City. Y queda la Premier League, quizás la única verdadera competición que podría salvar la temporada.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Manchester City: Misión cumplida

Agosto de 2008 marca un antes y un después para la sufrida afición del City of Manchester –anteriormente Maine Road-. Justo ese mes desembarca en el club el grupo inversor Abu Dhabi United Group cuya cabeza visible era Sheikh Mansour bin Zayed Al Nahyan, miembro de la familia real de aquel país. Después del fracasado proyecto del exiliado ex primer ministro de Tailandia Thaksin Shinawatra, a la afición se le vendía una segunda oportunidad para convertir al club de sus amores, el Manchester City en uno de los grandes, al mismo nivel que sus rivales del Manchester United. A diferencia de la era Shinawatra, las palabras pasaron a ser hechos y la inversión del grupo de Abu Dhabi fue potentísima ya desde el primer día. La promesa de los nuevos dirigentes era: pondremos dinero y conseguiremos títulos y jugar la Liga de Campeones. Han pasado tres años casi, dos entrenadores, decenas de jugadores y se ha gastado una cantidad indecente de dinero pero… el Manchester City jugará, por primera vez en su historia, la Champions League el año que viene –previo paso por la previa si no consigue adelantar al Arsenal en lo que resta de liga-.

Tras una inversión global que ronda los €1.100 millones, de los que más de €450 millones proceden del capitulo de fichajes, el equipo construido por Sheikh Mansour se clasificó anoche para la Liga de Campeones tras derrotar al Tottenham Hotspurs en casa. Un partido este, con muchas connotaciones dado que fue la repetición del decisivo encuentro que el año pasado dejó a los ‘citizens’ sin Liga de Campeones en detrimento de los de Harry Redknapp. Este año se ha dado la vuelta a la tortilla. El Tottenham que ha pagado su esfuerzo por la Liga de Campeones y es posible que no juegue ni la Europa League el próximo curso. La victoria de los de Mancini fue más dulce dado que el único tanto del encuentro vino de la mano de Peter Crouch, que marcó en propia puerta, y que fue el autor del gol que echó al City de la Liga de Campeones el año anterior en un partido agónico disputado en White Hart Lane. Los tres puntos sirven para mantener al City lejos del alcance el Tottenham y del Liverpool y la alegría puede ser aún mayor si consiguen adelantar a un desfondado Arsenal, que se sitúa sólo 2 puntos por encima.



Es una triste lección para los amantes del fútbol romántico. Finalmente se demuestra que el dinero sí es capaz de comprar el éxito, o al menos cierto éxito. Otra cosa serán los títulos. El Manchester City, en este sentido, que tiene la oportunidad de levantar su primer trofeo de la era Sheikh Mansour en la final de la FA Cup que disputará este mes en Wembley ante el Stoke City. Ése que puede ser un nuevo punto de inflexión para el futuro del club.

¿Quiénes han jugado en el City estos tres años? ¿Cuál ha sido la inversión anual del jeque? El Manchester City ha reflejado como nadie esa imagen del rico que cuando está aburrido se compra algo que disfruta de forma efímera y resulta una molestia poco después. Hasta 32 fichajes de jugadores de cierto renombre ha hecho el club durante las últimas tres temporadas, ya sea en el mercado de verano o el de invierno. Así, en la temporada 2008/2009 el City invirtió €157 millones en traspasos. Esta cantidad descendió hasta los €147 millones en la temporada siguiente y ha alcanzado los €182 millones en el curso actual. Si el gasto ya es espeluznante, más lo es saber que el balance de ingresos-gastos ha sido negativo cada año para el club de Manchester. En la 2008-2009 el balance fue de -130 millones, la temporada siguiente de -118 millones y esta de -140.

El actual once de Roberto Mancini es la suma de los fichajes llegados en cada una de las tres temporadas en las que Sheikh Mansour ha estado al mando. Los primeros en llegar fueron el meta Given (9 millones), el defensa belga Kompany (8,5 millones), el centrocampista De Jong (18 millones), el brasileño Robinho (43 millones) y los ingleses Wayne Bridge (13 millones) y Shaun Wright-Phillips (12,2 millones). Al año siguiente el número de jugadores que llegaron descendió, aunque los nombres fueron bastante importantes: Tévez (29 millones), Adebayor (29 millones), Lescott (27,5 millones), Kolo Touré (18 millones), Gareth Barry (13,9 millones) y Roque Santa Cruz (21,2 millones). Finalmente, esta temporada recalaron en verano Touré Yayá (30 millones), Balotelli (29,5 millones), Silva (28,7 millones), Kolarov (22,7), Milner (22), Boateng (12,2 millones) y en invierno Dzeko (37 millones).

El Manchester City jugará la Liga de Campeones el año que viene, con total seguridad. Será una temporada para recordar y saborear, porque quizás no se vuelva a repetir. Digo esto porque el club de Manchester es uno de los equipos europeos que más difícil lo tiene para cumplir con las nuevas reglas introducidas por la FIFA denominadas ‘Financial Fair Play Regulations’ o lo que es lo mismo una normativa de juego limpio/justo en materia financiera. Básicamente lo que busca la normativa es romper con la espiral de inflación que existen en los grandes clubes e implantar una economía saneada en donde los equipos puedan vivir de lo que ingresan. Esta nueva normativa, aprobada el año pasado en el seno de la FIFA se pondrá ya en marcha el próximo año. Sin embargo –por suerte para clubes como el City- este organismo no podrá sancionar a los clubes hasta la temporada 2014/2015. De este modo la FIFA deja un periodo de tres años para que los clubes se vayan adaptando al fútbol del futuro.

Sea oscuro o no el horizonte que pesa sobre el Manchester City a propósito de la Financial Fair Play Regulations de la FIFA lo cierto es que al club de Roberto Mancini no se le puede decir otra cosa que ‘que le quiten lo bailao’. Aunque irregular por momentos, el Manchester City ha sabido mantenerse en los puestos altos y este año sí, han ganado el partido decisivo –ante el Tottenham-. La guinda del pastel puede ser el título de la FA Cup que, si bien es de esperar caiga finalmente, no será nada fácil puesto que el Stoke City ha cuajado una fenomenal temporada y llega muy en forma. Habrá que ver también de qué forma se descompone el plantel de Mancini para el próximo año –Tévez se relaciona con el Madrid o con clubes italianos, Balotelli previsiblemente saldrá-.

viernes, 29 de abril de 2011

Ferdinand añade su picante al Clásico Madrid - Barcelona

¿Cuántos españoles no habrán opinado ya sobre la actuación arbitral y de los jugadores durante el último episodio de ‘el Clásico’ en su versión partido de ida de semifinales de la Liga de Campeones? Ya conocen el dicho, en España hay tantos entrenadores de fútbol como aficionados. Que el partido sea objeto de debate y discusión en nuestras fronteras es bastante normal, pero que alguien del extranjero que además no es periodista se atreva a comentar públicamente rechina un poco. Bueno, a decir verdad, sorprende menos cuando conocemos el nombre y la profesión del personaje en cuestión. Ni más ni menos que Río Ferdinand, defensa central del Manchester United, que a través de su cuenta twitter ha generado polémicos comentarios respecto a todo lo que dio de sí el derby. De llegar sus apreciaciones hasta los propios jugadores implicados podría crearse incluso a crear alguna rencilla que podría verse reflejada en una hipotética final de Liga de Campeones en menos de un mes.

'Cazado'. Extracto con comentarios del perfil twitter de Río Ferdinand.

Río Ferdinand, como muchos otros futbolistas ingleses, suele prodigarse mucho en la red social twitter. Sin embargo, a diferencia de muchos de sus colegas, el internacional del Manchester United es pura polémica. “Si alguna vez me veis salir del campo en camilla y vuelvo a entrar corriendo como si el partido acabara de empezar, tenéis luz verde para hacerme una entrada a ras de suelo con los tacos”, espeta el ex del West Ham. Ferdinand incluso se atrevió a defender el estilo de juego propugnado por José Mourinho: “Muchos critican al Madrid por no jugar al fútbol pero es que hacen lo que tienen que hacer para sacar la victoria. La última vez que se pusieron a jugar de tú a tú al Barcelona les metieron 5”. Por otro lado, el internacional inglés aprovechó twitter para criticar la actitud de los jugadores del Barcelona, quienes según él no paraban de fingir. “Esto de tirarse cada vez que hay contacto es una broma. Es vergonzoso. Cuando Pedro se vea en televisión, no dirá ¿pero qué estoy haciendo? Los jugadores de rugby deben partirse de la risa”, comentó el defensa. Finalmente, Ferdinand valoró la particular personalidad del entrenador del Madrid y su forma de encarar a los periodistas: “Acabo de levantarme, me sentía algo cansado… me he puesto a ver la rueda de prensa de Mourinho y ha sido como tomarme un Red Bull. Sus conferencias ante los medios deberían ser de pay per view”.

La generación twitter me invita a hacer ciertas reflexiones, algunas como aficionado y otras como periodista. El universo twitter es un torrente de información y confidencias realizadas por personalidades de muy diversos ámbitos. El éxito de esta red social es precisamente el hecho de que los famosos invitan a sus seguidores a implicarse más, a sentirse más cercanos a ellos. Evidentemente twitter tiene un componente de publicidad y autobombo y al final, como Facebook, se acaba convirtiendo en el ‘jefe de prensa’ del personaje en cuestión.

Como aficionado, la presencia de futbolistas en las redes sociales es fantástica por el hecho de que desde su ordenador o terminal móvil pueda conocer lo que el personaje en cuestión piensa sobre un determinado tema o está haciendo en ese instante. Cuanto mayor es la extravagancia de la acción o del comentario, mejor. Más morbo, más juego informativo. Sin embargo, como periodista no me alegro del todo de que exista twitter. Aunque inicialmente los comentarios vertidos en las redes sociales son materia prima para redactar una información, los fragmentos de comentarios no dejan de ser declaraciones controladas por quien las emite, al estilo de una nota de prensa. El periodista no tiene la facultad de dirigir al protagonista y ahondar en lo más interesante, realizar las preguntas pertinentes. Igualmente uno se pregunta cómo los futbolistas, que son individuos cuadriculados en cuanto a sus respuestas ante los medios deciden ‘sacar los pies del tiesto’ cuando utilizan la red twitter. ¿Por qué estas declaraciones tan ‘jugosas’ salen en Internet y no en respuesta a preguntas del periodista? ¿Nos toman por tontos a los periodistas ciertos jugadores? No me parece nada normal pasar del “Sí, bueno no…” al “El Fútbol Club Barcelona es un equipo de bebés llorones”, que dice Adebayor.

Algo perjudicial será twitter cuando más de un entrenador ha dado un toque de atención a alguno de sus pupilos por su uso de la red social. Mientras a la mayoría se les ha instado a utilizar con mesura y responsabilidad twitter, a alguno se le ha exigido de manera taxativa que centrara su mente en el fútbol y dejara las polémicas derivadas de sus salidas de tono en Internet. Darren Bent, ahora en el Sunderland, cerró su cuenta twitter después de ser un miembro más que activo durante años, precisamente por haberse envuelto en varios polémicas luego de sus palabras. Carlton Cole, jugador del West Ham, fue recientemente sancionado por la Federación de Fútbol de Inglaterra por sus comentarios racistas contra los aficionados de Ghana que presenciaban en Wembley el amistoso de su selección. Ayer mismo un compañero de Cole en el West Ham, Danny Gabiddon, fue sancionado por criticar también a través de twitter a su propia afición a consecuencia de un mal resultado liguero en casa.

Al final el fútbol es espectáculo, polémica y entretenimiento y en este sentido twitter contribuye a elevar la categoría de este deporte tanto como una final mítica o una sensacional actuación individual de un jugador. Auguro, por tanto, que igual que sucedió con Facebook, twitter subirá como la espuma y su penetración en el mundo del fútbol será total de aquí a unos días -la próxima vez, Sergio Ramos anunciará en twitter que tirará la Copa del Rey del autobús incluso antes de que lo haga- Ya hay programas radiofónicos y de televisión que tienen secciones que abordan las declaraciones de los futbolistas sobre tal o cual tema. Yo solo espero que no llegue el día en que el Ferdinand de turno responda al periodista: “No acepto preguntas, todo lo que tenga que decir, en twitter”. Que Dios nos pille confesados a los periodistas si eso sucede.

domingo, 3 de abril de 2011

Sólo el Manchester United quiere la Premier

Una semana más se demuestra que la Barclays Premier League es una competición que se la lleva el equipo más regular. Ése que hace los deberes en casa, que sufre cuando las cosas van mal pero que termina llevándose los puntos y ése que pierde los menos partidos posibles. Cuando sólo quedan siete jornadas para que acabe la presente edición de la liga inglesa, podemos aventurarnos a hablar del campeón y ese no es otro que el Manchester United, que ha demostrado ser el único equipo que realmente quiere el trofeo. Superado el bache de las dos derrotas consecutivas ante Liverpool y Chelsea, los de Sir Alex Ferguson parecen haber vuelto a la senda de los resultados. Además cuentan con un colchón nada desdeñable de siete (podrían quedar en cuatro) puntos de ventaja con su más inmediato perseguidor, el Arsenal.
Solidez. El United ha dejado escapar pocos puntos.

Ni Tottenham, ni Manchester City, ni Chelsea, ni sobre todo Arsenal quieren o están capacitados para si quiera poner en entredicho el dominio del Manchester United esta temporada en la Premier League. Unos parecen concentrados en su papel en la Liga de Campeones, otros acusan la falta de regularidad o han vivido un profundo bache de juego y resultados, mientras que otros simplemente no tienen la calidad suficiente para afrontar los momentos clave.

Maldito domingo del mes de marzo. Desde aquella final de Carling Cup perdida en el último suspiro ante el Birmingham, el Arsenal se ha derrumbado como un castillo de naipes –no sorpresivamente-. Ha sido eliminado consecutivamente de Carling Cup, Liga de Campeones, FA Cup y ha perdido sus opciones de título en la Premier League en un marzo que ha sido todo un mense horribilis (del latín mes horrible). La última decepción del cuadro Gunner ha llegado este fin de semana, cuando jugando en el Emirates el conjunto de Wenger ha sido incapaz de doblegar a unos Blackburn Rovers que no habían cosechado la victoria en sus últimos cinco partidos ligueros. Antes, el triste peregrinar del Arsenal cuenta los empates 0-0 ante el Sunderland y 2-2 ante el West Bromwich Albion. Tropiezos en los que los de Londres no supieron sacar rédito de la derrota del Manchester United.

Hace tiempo que muchos pensamos que ni con el reciente despertar el Chelsea llegaría a presentar su candidatura al título. Cualquier atisbo de duda ha quedado fulminado después de no poder deshacerse este fin de semana del Stoke City. Los de Ancelotti languidecen a once puntos por debajo de los Red Devils en cuarta posición. La guerra del conjunto de Stamford Bridge es conseguir al menos la tercera plaza liguera y llegar a lo máximo en la Liga de Campeones. Todo ello con un Fernando Torres este fin de semana fue suplente y que mantiene su sequía goleadora con el Chelsea.

El Manchester City de Roberto Mancini ha sido el único de los de arriba que ha ganado esta jornada. La de los citizens ha sido una victoria apabullante al dar cuenta del Sunderland por 5-0 en el City of Manchester. Con la Europa League más que difícil, el conjunto de Manchester peleará por robarle la segunda plaza al Arsenal más que por desafiar la hegemonía arriba de sus vecinos del United. El Manchester City ha demostrado que tiene pólvora arriba pero su inconsistencia y las carencias de su entrenador han dinamitado cualquier opción de llegar con opciones de título más allá del último tercio de competición.

Sólo tres derrotas en 31 partidos (dos de ellas han llegado en las últimas cinco jornadas) y una diferencia goleadora de +36. Son los principales pilares de la candidatura del Manchester United, que ha sido un líder intratable casi de principio a fin de la competición. Todo ello a pesar de no contar con la inspiración de Wayne Rooney hasta hace bien poco. El Manchester United será campeón por méritos propios (acumula únicamente una derrota en enfrentamientos directos con los cinco de cabeza) pero también por demérito de sus rivales. Este año ningún otro club de la Premier League ha presentado verdadera batalla.

jueves, 10 de marzo de 2011

Sin argumentos hasta para protestar

Furioso. Arsène Wenger protesta una decisión de Busacca.
El fútbol es sobre todo polémica. Pocas son las veces en las que se puede hablar de una victoria incontestable de un equipo sobre otro e incluso cuando es así hay ocasiones en las que un penalty escamoteado o un fuera de juego señalado con el marcador en empate son argumentos suficientes para utilizar el famoso “otra cosa habría sucedido si…” Nadie últimamente se equivoca en el fútbol. O por lo menos nadie reconoce que se equivoca. Lo más fácil es apuntar al árbitro y hablar de confabulaciones. Honestamente creo que el Arsenal se ha equivocado cargando tan vehementemente contra el arbitraje sufrido en la vuelta de octavos de final de la Liga de Campeones contra el Barcelona. El conjunto londinense lució un fútbol vacío en el Nou Camp, tanto como los peregrinos argumentos utilizados para cargar contra el trencilla Massimo Busacca. Una vez más Wenger y compañía pasan de puntillas por la autocrítica y prefieren acudir al tópico del maltrato arbitral.

“Habríamos ganado el partido”, señaló el técnico francés en rueda de prensa tras el encuentro. De verdad, ¿quién puede tragarse esa bola? “Pienso que el Barcelona hizo mucho en la primera parte, pero en la segunda mitad considero que íbamos a tener oportunidades porque nos iban a dejar espacio. Igual que en la ida, habríamos dado la vuelta al marcador”, continuó Wenger ante los periodistas. Estupefacto me quedo. ¿Qué partido ha visto este señor? Una vez más voy a remitirme a las estadísticas del encuentro que no dejan lugar a dudas y que como decía desnudan de argumentos al técnico y a cualquiera que refutara la victoria del conjunto azulgrana.

Estadísticas del Barcelona- Arsenal. Pantallazo UEFA.com
Diez lanzamientos a portería del Barcelona por cero del Arsenal. Siete llegadas al área del conjunto español por cero del equipo inglés. Una posesión del 68% del combinado azulgrana por el 32% de los londinenses. Repito: ¿Es posible que el Arsenal hubiera empatado ese partido? ¿Arsène Wenger engaña a los demás o se engaña a sí mismo? Otro dato: el gol del Arsenal lo marcó Sergi Busquets en propia puerta. Los londinenses jugaron toda la primera parte con 11 futbolistas y no dispararon ni una vez a puerta, mientras que lo del Barcelona fue un asedio a la portería de Sczeszny primero y Almunia después.

Más de una vez Wenger ha podido mirar hacia los jugadores y señalar a alguno por su actuación desafortunada. Él ha decidido mantenerse firme y nunca cargar contra sus pupilos. Bien. Pero no puede ser que el chivo expiatorio sea un jugador o un entrenador rival o el mismo árbitro. Alguna vez habrá que hacer autocrítica. No estaría mal que Wenger ofreciera alguna respuesta a por qué el Arsenal no consiguió dar más de 5 pases seguidos (Guardiola dijo más de tres, yo soy más generoso) ante el Barcelona. Harían bien los aficionados en criticar la falta de un artillero, un jugador que marque la diferencia y que dé un paso al frente en los momentos más necesarios. No tiene porqué ser un Messi, podría ser un Xavi, un Iniesta o un Pedro. El caso es que no existe.

Arsenal ha sido apeado de dos competiciones en menos de dos semanas y podría ser apartado de una tercera en tres días. Si esto no es un mes horribilis no sé qué sería. Hay razones para la esperanza en la Barclays Premier League, dado que es seguro que el Manchester continuará durante un par de semanas más dividiendo su atención entre liga y Champions League. Eso sí, los del Norte de Londres no tienen un calendario fácil precisamente ya que deberán enfrentarse a Tottenham, Manchester United, Liverpool que pueden presentar una oposición más que considerable a los de Wenger. Si no salen las cosas bien… ¿volverá el francés a inventarse excusas y a cargar contra sus fantasmas favoritos?