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jueves, 26 de mayo de 2011

El efecto Dalglish, la sorpesa Everton y el cumplidor Tottenham

Este es el tercer capítulo de repaso a la recién terminada temporada en la Premier League de Inglaterra. Una vez analizada la lucha por el título y el descenso queda hacer balance del resto de equipos en la competición, los que van del puesto quinto al decimocuarto. Entre los más destacados, Tottenham, Liverpool, Everton, Fulham o West Bromwich Albion.

Tottenham: Un éxito que sabe a poco. Una vez finalizada la temporada son muchos y muy diferentes los análisis que pueden hacer en White Hart Lane. Sobre el papel, el aspecto más destacado de su temporada es la magnífica trayectoria en esta edición de la Liga de Campeones, donde eliminaron al Milan, vencieron al Inter en la fase de grupos y cayeron en cuartos de final ante el Real Madrid. Precisamente la corta plantilla y la excesiva atención a la Liga de Campeones ha mermado las opciones del Tottenham de reeditar su cuarta posición del año anterior. Al final, no sin esfuerzo, se ha garantizado un puesto de Europa League, que no es poco. Es por ello uno de los ganadores del segundo pelotón de equipos de la Premier League. Harry Redknapp deberá reforzar el equipo y decidir si mantiene a Gomes como titular porque el brasileño hace tiempo que ha dejado de ser un seguro bajo palos.

Remar para morir en la orilla. El Liverpool de Kenny Dalglish ha realizado un temporadón en la segunda mitad de competición. Sin embargo ello no le ha permitido alcanzar ni la Liga de Campeones ni la Europa League. La rémora de su mal comienzo y algunos tropiezos en las últimas jornadas han pesado demasiado. Eso sí, en esta temporada que podemos calificar de transición se han puesto los pilares del que será el nuevo Liverpool de los Reina, Suárez, Meirelles, Kuyt, Gerrard y compañía. El conjunto de Anfield fue el gran animador de la Premier League en el último tercio de competición, en el que derrotó a Chelsea y Manchester United en auténticos partidazos. Este equipo tiene muy buena pinta para el próximo año.

Everton o el invitado inesperado. El cuadro de David Moyes sube y baja en la clasificación cada temporada y cuando uno menos se espera que acabe arriba, un arreón final y ahí está: séptimo. Cada año pierde jugadores pero la calidad y el orden defensivo se sigue manteniendo. No siendo especialmente espectacular la campaña de los del Mersey pueden estar satisfechos por haber evitado el duelo fratricida del descenso. El Everton puede perder algún que otro jugador este verano (Baines, Rodwell o Jagielka) pero seguro que volverá a ser un rival temible en las eliminatorias de copa y un candidato a la zona media de la tabla.

Un ascenso meteórico después de un inicio inexplicable. Mark Hughes ha conseguido dejar su impronta en su primera campaña en el Fulham. La directiva tuvo paciencia y el galés supo arreglar el desaguisado que sus pupilos provocaron las primeras 15 jornadas de liga. El equipo salió del descenso y ha acabado notablemente bien la temporada. Eso sí, nadie olvida que este año se ha sufrido un poco y que el curso anterior se eliminaba a la Juventus y se llegaba a la final de la Europa League. Puede que las grandes eliminatorias europeas no tarden en llegar al oeste de Londres puesto que el conjunto de Mark Hughes ha sido agraciado con una plaza para la próxima edición de la Europa League por juego limpio. Sólo un jugador del equipo ha sido expulsado en las 38 jornadas ligueras. Inesperado regalo que cae en manos de la afición del Fulham.

Ni bien ni mal sino todo lo contrario. Uno no sabe con qué ojos mirar al Aston Villa. Personalmente por ser el equipo de Birmingham debería aspirar todos los años a Europea League con lo que el balance de la campaña sería malo… pero luego uno ve todos los problemas económicos y de vestuario que el equipo ha tenido y piensa que deben contentarse con lo que han obtenido. Desde luego el Aston Villa tiene muy buenos jugadores (Bent, Agbonlahor, Young, Downing) pero no consigue llegar al nivel de excelencia conseguido en la primera temporada de Martin O’Neill en el banquillo.

Sobrevivir a la pérdida de Darren Bent. El Sunderland ha cubierto el expediente. Ha conseguido mantenerse en la Premier y eludir la batalla del descenso, a pesar de perder en enero a su artillero. El impacto de Asamoah Gyan ha sido esplendido, sobre todo en las primeras jornadas. Sin embargo el nombre de la temporada para los Black Cats ha sido Danny Welbeck, el ex del Manchester United.

‘Chapeau’ al West Bromwich Albion. Más que metido en problemas el equipo vecino a la ciudad de Birmingham tuvo que despedir al entrenador que les llevó a la Premier League, el italiano Roberto di Matteo. La llegada de Roy Hodgson, un veterano de los banquillos que salió por la puerta de atrás de Anfield, acabó de enderezar la temporada del WBA que al final acabó en una más que meritoria 11º posición. Odenwingie ha sido el máximo artillero en un conjunto de obreros más que de estrellas rutilantes.

Aprobado para el Newcastle. Otro equipo agitado por la crisis en mitad de la temporada. Chris Hughton, héroe del ascenso, fue despedido y en su lugar llegó Alan Pardew. El inglés consiguió enderezar a las urracas y el final de temporada del equipo ha sido bastante digno. Recordaremos a este Newcastle por Andy Carroll (que se fue al Liverpool) y por ese auténtico partidazo en Saint James’ Park 4-4 ante un Arsenal que ganaba 0-4 a inicios de la segunda parte.

Sabor agridulce para el Stoke City. En términos de clasificación en la Premier League el Stoke ha quedado donde todos esperaban. La pena es haber alcanzado la final de la FA Cup después de décadas y tener la oportunidad de levantar un título que al final no llega. Derrota 1-0 ante un enrachado Manchester City y adiós a un sueño. Gran parte del éxito del Stoke se debe a un nombre: Tony Pulis. Pocos habrían creído que este desconocido entrenador podría hacer tanto de un equipo pequeño.

Buen equipo por tramos de competición. Por momentos Owen Coyle estuvo a punto de convencernos de que podía, de que su Bolton podría finalmente aguantar el arreón y luchar por un puesto de Europa League… pero se desinfló. El Bolton consiguió buenos resultados con los grandes y derrotas inesperadas con los de abajo. Las últimas semanas de competición el equipo no mantuvo el ritmo y al final cayó a la decimocuarta posición. Ahora bien, el punto determinante de la temporada del Bolton fueron las semifinales de la FA Cup. Ya en Wembley, enfrentándose a un rival a priori asequible como el Stoke, el conjunto del Norte de Inglaterra soñaba con una final contra el Manchester United o el Manchester City. En vez de eso el equipo se llevó un serio correctivo en forma de 5-0. Ahí acabó la temporada del Bolton. Desde entonces se dejaron llevar.

lunes, 2 de mayo de 2011

Los intocables de Dalglish

Orden, rigor táctico, fútbol y un once bien definido. Son los principios básicos que han devuelto al Liverpool a su mejor forma del último lustro de la mano del mito de Anfield, el escocés Kenny Dalglish.

No es un mesías, más bien un fantástico motivador con una mente excepcional para esto del fútbol. Una leyenda que conoce bien como funciona este deporte dentro del campo y fuera. Un hombre que conoce los mínimos de calidad que la grada exige y que sabe bien lo que representa el escudo. Llegó con un Liverpool inmerso en crisis y nada más llegar fue claro, los jugadores son el mejor valor de este equipo y ellos son los que van a ayudar al club a levantar el vuelo. “Hay muchos buenos jugadores en este equipo y tienen que creer en ellos mismos”, espetó el técnico en una de sus primeras conferencias de prensa.

Fue un 9 de enero cuando Dalglish acudió a la llamada de socorro del club de sus amores y tomó las riendas del equipo en los banquillos en sustitución de un desafortunado Roy Hodgson. Desde entonces han pasado 15 partidos y el balance de resultados no puede ser más positivo: nueve victorias, tres empates y cuatro derrotas. Hay que decir que el Liverpool no ha sido vencido por ninguno de los grandes desde que el escocés se hizo cargo, más bien al contrario. Chelsea, Manchester City y Manchester United han sucumbido ante el poderío de los ‘Reds’. Estas estadísticas dan una buena medida del carácter ganador que Dalglish ha conseguido imprimir en las mentes de sus muchachos.

El Liverpool ha sumado 30 puntos con Dalglish en el banquillo y ha escalado desde la duodécima posición de la tabla, donde languidecía a comienzos de enero, hasta la quinta actual. Seguramente el Manchester City mantendrá su plaza de Liga de Campeones pero no cabe duda de que si a la temporada se le sumaran tres o cuatro jornadas más, los de Liverpool conseguirían hacerse con la cuarta plaza. Su regularidad en las últimas jornadas así lo permite pensar. Sólo superado por el Chelsea de Ancelotti, el Liverpool posee la mejor racha de resultados de la competición. Más estadísticas: Por aquel entonces el conjunto de Anfield sumaba un balance negativo (-3) en el cómputo de goles marcados y recibidos mientras que actualmente es más que positivo (+15). Reina ha sido el portero titular en la práctica mayoría de partidos de liga, pero sin duda hay un Reina en 2010 y otro totalmente diferente en 2011.

En general, Dalglish ha funcionado con un once titular bastante definido del que podemos destacar a Reina, Skrtel, Meireles y Kuyt como baluartes. Los cuatro han sido titulares en los 15 partidos con el escocés en el banquillo. Además otros nombres como Carragher, Glen Johnson, Maxi, Lucas y Suárez desde su llegada han formado parte del once inicial en más del 80% de los envites ligueros. Los grandes damnificados de la llegada de Dalglish, por el contrario han sido, Joe Cole, Konchesky (salió cedido), Ngog, Babel (salió cedido), Agger (cedido) y Poulsen.

La salida de Torres ha sido clave para la mejora del Liverpool y además ha sido todo un negocio a largo plazo. Básicamente porque el club ha conseguido dos delanteros de futuro –y de presente- por el precio de su mega estrella. La contribución de Suárez ha sido excepcional aportando goles, asistencias y ayudando a levantar la moral de la alicaída delantera. Kuyt y él forman una dupla que funciona a las mil maravillas y Dalglish lo sabe bien.

Otra de las cualidades principales de Dalglish ha sido su vocación por dar entrada a jóvenes valores de la cantera. Martin Kelly, el central internacional sub 21 por Inglaterra fue el primero en entrar en el once. Últimamente ha sido el joven Jay Spearing quien ha cobrado protagonismo y presencia en el centro del campo del Liverpool y ha acabado haciéndose fijo gracias a la baja de Gerrard. Jonjo Shelvey dispuso de minutos como suplente desde la llegada de Dalglish. John Flanagan ha salido de titular en el lateral derecho del Liverpool en los últimos cinco partidos y el defensa Jack Robinson ha entrado también en alguno de los últimos choques ligueros. Menos suerte ha tenido el joven delantero malagueño Daniel Pacheco, que llegó de la mano de Benítez, ha debido salir en el mercado de invierno para disponer de los necesarios minutos que incrementen su progresión.

Kenny Dalglish todavía no ha renovado el contrato que le vincularía con el Liverpool por otras tantas temporadas. No obstante nadie en Anfield duda de que el escocés será el capitán de la nave ‘red’ hasta que los resultados dejen de acompañarle o él mismo decida apartarse. Por una vez, la opción de la grada ha resultado ser la adecuada. Quizás sería hora de que los mandatarios de muchos clubes hicieran más caso a sus aficionados y dejaran de contratar atraídos por los trapicheos y prebendas del representante de turno.

sábado, 8 de enero de 2011

Crónica de una destitución anunciada

El timing, desde luego, no podía haber sido peor. Ahora que la opción elegida parece ser la más acertada. Un día antes del decisivo enfrentamiento de 3º Ronda de la FA Cup en Old Trafford ante el Manchester United, el Liverpool anunció públicamente esta mañana la marcha de Roy Hodgson. El técnico inglés y el Liverpool ponen fin a su difícil relación “de mutuo consentimiento”, según aparece reflejado en un comunicado difundido por el propio club. La persona designada para suceder a Hodgson en el banquillo será Kenny Dalglish, antiguo jugador y entrenador del Liverpool que actualmente ejercía funciones de embajador para el club. Poco original pero muy descriptiva, esta es la crónica de una destitución anunciada. No hace ni dos días este blog hizo balance de la situación de cuatro técnicos cuestionados (Hodgson, Ancelotti, Grant y Houllier) y el del Liverpool era, sin duda alguna, el que tenía más opciones de salir. No obstante, pocos podían adivinar que la destitución llegaría antes del compromiso copero del fin de semana. La noticia es la que es, pero detrás de ella hay muchas cosas que analizar.

Golpe de Efecto. Adiós Hodgson, hola Dalglish.

No parece, a priori, que el momento elegido para cortar la cabeza al entrenador sea el más idóneo. Gane, pierda o empate la eliminatoria de la FA Cup ante el Manchester United nadie dirá que ha sido gracias al nuevo entrenador. Más que nada porque con menos de 24 horas en el cargo y a penas un entrenamiento con sus nuevos pupilos a Dalglish no le habrá dado tiempo de trabajar un sistema táctico y jugadas de estrategia. Es mi opinión que a Hodgson se le debería haber concedido el honor de jugarse esta eliminatoria contra los rivales del norte. Quizá pocos sepan que el ahora inquilino del banquillo del Liverpool se encontraba hace pocas horas en un crucero por el Índico pasando sus días de vacaciones navideñas. Un día estás disfrutando de tu tiempo de ocio y al día siguiente te juegas la vida con un equipo de fútbol en crisis. No veo yo que Dalglish tenga mucha capacidad para dejar su impronta en la próxima cita del Liverpool.

Hodgson ha demostrado su carácter señorial. Cualquier otro entrenador se habría aferrado al cargo pero el técnico inglés ha sabido echarse a un lado cuando la situación más lo pedía. Entiendo que hay destitución, pero que Hodgson le pondrá fácil las cosas al club, por aquello de que ha sido “de mutuo acuerdo”. Eso sí, el ya ex entrenador del Liverpool ha dejado bien claro que él quería seguir en el cargo y que esperaba levantar el vuelo con apoyo del club y una inversión en fichajes. Estas han sido sus palabras exactas: “Estoy muy triste por no haber podido dejar mi sello en este equipo, por no haber tenido el tiempo de traer nuevos jugadores a este club en el mercado invernal y no haber sido capaz de ser parte de la reconstrucción del Liverpool”. Finalmente, Hodgson reconoció que los 4 meses al frente del club de Anfield han sido “el reto más difícil y desafiante de toda mi carrera”.

Dalglish tomará el mando de la nave ´Red´ hasta el final de temporada. Entonces estará por ver si el Liverpool ha conseguido alguno de sus objetivos y si como Dalglish desearía continúa en su puesto como manager principal con control total. Esta será la segunda etapa de Dalglish como entrenador. Antes se mantuvo durante seis años entre 1985 y 1991 y, como Benítez, consiguió pronto la gloria, ya que ganó el doblete en su primera temporada. La tarea del escocés será dura y ardua pero al menos sabe que contará con la comprensión de la grada y el apoyo de los propietarios.

Links relacionados:
+ Cuatro con la soga al cuello
+ ¿Sirve de algo echar a Roy Hodgson?

domingo, 2 de enero de 2011

¿Sirve de algo echar a Roy Hodgson?


Es realmente intrigante como en esto del fútbol un entrenador puede llegar a concitar el aplauso general de sus colegas y ser aupado a la cresta de la ola para, acto seguido, acabar con sus huesos en las profundidades. ¿Cómo es posible que un buen técnico, de capacidad reconocida, ya no sirva simplemente porque su equipo no da lo que se espera de él? La inesperada derrota del otro día en casa frente al Wolverhampton Wanderers ha disparado los rumores acerca de la contratación de un nuevo técnico que sustituya a Roy Hodgson al frente del Liverpool. La racha del club de Anfield no es tan mala –tres victorias y tres derrotas- pero es cierto que la clasificación y el juego de los ´Reds´ no son ni de lejos lo que uno puede esperar de un clásico como el Liverpool. Además, para mayor desgracia Hodgson parece haber perdido las simpatías de la grada como se demostró durante el transcurso de la derrota ante los Wolves.

De un tiempo a esta parte, siempre que ha habido algún conato de crisis en Anfield se ha mirado irremisiblemente hacia Kenny Dalglish. El mítico ex jugador ha ejercido de consultor, apagafuegos, entrenador y casi manager oficioso. Todo un factotum. No es extraño que ahora que parece que Hodgson está en la picota se apunte hacia Dalglish –otra vez- como potencial sustituto en el banquillo. La afición avalaría la llegada del ex internacional galés pero está por ver que ello fuera una solución al problema. Mientras, los nuevos propietarios –New England Ventures- deshojan la margarita de si cortarle la cabeza al entrenador. Algunos de los nombres que se barajan como nuevos inquilinos del banquillo de Anfield son Rijkaard, Deschamps, Coyle, y Jurgen Klopp. Por su parte, Hodgson ha ganado algo de tiempo gracias a la balsámica –y agónica- victoria 2-1 ante el Bolton Wanderers. El héroe de Anfield (Dalglish) ya estuvo en las quinielas para ocupar la plaza dejada por Rafa Benítez este verano dado que es el preferido de la afición. Quizá por esta circunstancia los, por entonces, propietarios –los infames- Hicks y Gillett descartaron al galés, por miedo a no poder controlar a su técnico y que este se uniera a la cruzada que la grada tenía en su contra. Tras la excelente temporada realizada con el Fulham y con su premio de Manager del Año en la Premier League, Roy Hodgson era el candidato ideal y así aterrizó en la ciudad del Mersey.

Decía que la comunión entre entrenador y grada es ahora casi inexistente, algo que no es nada frecuente que ocurra en Anfield donde a la hora de elegir técnico se tiene en cuenta muy mucho la opinión de la afición –un dato: una gran parte de los entrenadores del club han sido ex jugadores. Así las cosas, la dura derrota en casa ante Wolverhampton, los cantos de la grada a favor de Dalglish y en contra de Hodgson motivaron unas declaraciones en caliente del actual técnico que no ayudaron mucho a mantener una ya de por sí débil conexión afición-entrenador. La grada cantó “Hodgson selección” –todo un dardo envenenado- y el técnico se desahogó diciendo que nunca tuvo el apoyo de Anfield y que no es plato de buen gusto trabajar donde a uno no le quieren. No ha tardado mucho el entrenador inglés en pedir disculpas al tiempo que abogó por que todos remen en la misma dirección.

No lo tiene todo perdido Hodgson ya que parece que sí que cuenta con el apoyo fundamental de los jugadores. El entrenador se ha erigido en el auténtico escudo de la plantilla, atrayendo para sí todas las críticas que, por otro lado, bien merecidamente podrían haber sido dirigidas a ciertos futbolistas. Los jugadores lo saben y están a muerte con el entrenador. Una clara muestra es la celebración de los goles de Torres y Cole que dieron la victoria a los de Liverpool ante el Bolton.

La presión que ahora tiene sobre sí Hodgson –y el Liverpool por ende- es enorme. No sólo hay que tener en cuenta que este es un club acostumbrado a luchar por títulos y que cuenta con una fantástica afición que anima sin cesar pero que no perdona el fracaso. El problema del club no es tanto este año como el que viene. Si el Liverpool no se clasifica para la Champions o no llega a la final de la Europa League las principales estrellas del equipo pueden estar diciendo adiós en verano. Los Torres, Reina, Gerrard, Meirelles y Kuyt son los únicos valores en alza de una plantilla muy deteriorada y pueden acabar haciendo las maletas después de varias temporadas de mediocridad en Anfield. El reto es, por tanto, máximo y las cosas no han empezado nada bien.

Llegados a este punto surge la pregunta: ¿Esto es un problema de entrenador o de plantilla? Quienes piensen que la culpa es del técnico dirán que ni en el peor año de Rafa Benítez se jugaba tan mal ni se estuvo tan bajo en la clasificación. Además recordarán que el fútbol del Liverpool es casi inexistente y que no hay regularidad de resultados. Finalmente reseñaran que un entrenador que cuente con las simpatías de la grada haría que los jugadores estuvieran menos presionados y los resultados acabarían llegando. Ahora el otro lado. Esta es sin lugar a dudas la peor plantilla del Liverpool de los últimos tiempos, no sólo por la falta de nombres de relevancia sino también porque las estrellas están en una forma horrible. El club se ha descapitalizado, perdiendo jugadores importantes (Xabi Alonso, Mascherano, Arbeloa, Robbie Keane o Peter Crouch) al tiempo que no se ha conseguido cubrir esos puestos con nombres de igual calidad. Cuántos fichajes fallidos ha tenido el Liverpool desde que llegó Torres… Si tengo que dar mi opinión, creo que con despedir a Hodgson no se consigue nada. El Liverpool necesita orden, criterio y tiempo. Cierto es que la llegada de los nuevos propietarios ha ayudado pero eso sólo es el principio. Ahora hay que acertar con los fichajes, dar confianza a un entrenador y tener paciencia con los resultados. Paciencia, una cualidad que se vende cara en esto del fútbol ¿No os parece?